On Collaboration
ON04 COLLABORATION MY ASSOn Collaboration
¿Porqué es tan difícil colaborar? Y a pesar de ello, cuando pronunciamos la palabra “colaboración” —o incluso cuando la buscamos en google— la asociamos con una serie de ideas buenrollistas tales como: cooperación, participación, inclusividad, multiplicidad de voces o creatividad. En un tiempo en el que la imagen idealizada en redes sociales eclipsa la actitud crítica y política, encontramos con frecuencia dinámicas de apropiación del término colaborativo para promover el positivismo impostado del “trabajar en equipo y sentirse parte de”, que se resume en frases del tipo GO TEAM!, sonrisas exageradas y hi-5s en eventos corporativos de team building.
En este cuarto programa de On Collaboration My Ass!, hemos querido dar un paso atrás y preguntarnos qué entendemos por colaboración. A través de un proceso mental de (re)definición de la palabra “colaboración”, intentamos situarnos en un nuevo punto de vista desde el cual enfrentarnos a aquello que identificamos como las mayores dificultades y conflictos del “trabajar juntos”.
Tras ciertos años de experimentación, hoy podemos hacer cierto balance y decir que quizá vivimos un éxito peligroso y perverso de la cultura colaborativa. Un éxito que hace de esta cultura la solución y fin en sí mismo, cultura convertida en metodología que estandariza procesos. La colaboración (como fórmula y como retórica) se ha convertido hoy en colaboracionismo y autocomplaciencia.
Dedicamos este programa a revisar el imaginario de “lo colaborativo” para descubrir un sentido más amplio del concepto que nos permita entender mejor estos procesos y ver más allá de esa definición tan limitante de la colaboración: “grupo de personas que trabajan juntos para un objetivo común”.
Queremos recoger en su redefinición la posibilidad de hacer de la vida un problema común, es decir, entender el espacio de colaboración como un sistema de agentes, ideas, propuestas y apuestas distintas, y a veces inconexas, que toman sentido porque se ponen en relación bajo la definición de un problema común.
Dicho así, son más las relaciones que entendemos como relaciones de colaboración de las que podíamos pensar, y eso nos obliga a plantearnos cuestiones como:
¿Existen las colaboraciones competitivas? ¿Se puede colaborar de manera asimétrica?¿Qué valor le damos a lo no productivo dentro de espacios colaborativos? ¿Quiénes son los invisibilizados dentro de una colaboración?¿Qué tipo de colaboraciones remotas en tiempo y espacio han movilizado los grandes descubrimientos de la historia?¿Cuando estamos trabajando en solitario, estamos seguros de que no estamos colaborando con nadie?
Estas y otras, son las preguntas que nos hacemos a lo largo de las siguientes 7 píldoras.